Con la innovación por delante

En Repsol, el término I+D no es algo de hace dos días. Conoce la historia de una empresa con la innovación por delante.

Decía el economista estadounidense Theodore Levitt -quizá uno de los primeros en emplear el término globalización-, que las ideas son inútiles a menos que se usen. Mucho antes de que esta frase se pronunciara, en Repsol –o más bien, en la empresa que dio pie a la compañía que es hoy Repsol-, se tomaron muy en serio su significado. A lo largo de su historia, la compañía ha considerado la innovación como el eje transversal de su avance.

Desde que era conocida como Campsa (la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos S.A), Repsol siempre ha buscado ser pionera en el campo de la Investigación y Desarrollo (I+D). Sin las cabezas pensantes que pusieron sobre la mesa infinidad de buenas ideas, jamás se hubieran producido los primeros éxitos de la empresa, centrados en la exploración de hidrocarburos o en el sector de la refinería. Esas ideas marcaron un antes y después en el sector industrial español.

La compañía no tardó en dar a la innovación el lugar que se merecía: a mediados del siglo pasado, se constituyó el primer centro de investigación de la empresa, situado en la céntrica calle de Embajadores de Madrid y asociado a la Empresa Nacional Española Calvo Sotelo (ENCASO). En sus oficinas, los investigadores trabajaban con el objetivo de que España tratara de frenar su dependencia del exterior en materia de suministros y de tecnología.

Poco a poco, sus instalaciones se fueron ampliando. Se creó una estación de ensayo para lubricantes y carburantes y una refinería experimental que replicaba los procesos de fraccionamiento, refino y desparafinado. De ahí a lanzarse a la petroquímica, era cuestión de tiempo.

Del laboratorio a la realidad

Las investigaciones y experimentos no tardaron en dar sus frutos. En Cartagena se inauguró la primera refinería de la Península Ibérica, ubicada en torno a una planta de producción de lubricantes y asfaltos. También se puso en pie una planta de cogeneración, además de instalaciones marinas en el puerto del Valle de Escombreras. En el flamante complejo no podía faltar la investigación, por eso se reservó un espacio para instalar una moderna estación de ensayo para lubricantes y carburantes. Tras Cartagena, vinieron otras seis refinerías que aprovecharon todo el conocimiento adquirido.

El gran salto

La innovación nunca se dejó de lado pero si hay un año que será recordado, fue el 2002. Después de décadas de trabajo y de muchas ideas, Repsol hizo su apuesta más ambiciosa con la apertura de su Centro de Tecnología Repsol. Ubicado en la localidad madrileña de Móstoles, es el más grande en España con 17 hectáreas de superficie. En él, se agrupan todas las actividades de I+D, en las que piensan más de 400 profesionales. Y para que las ideas bullan, cuentan con toda clase de equipos de alta tecnología. Todo, al servicio de energía más eficiente, sostenible y respetuosa con el medioambiente.

Fuente: http://blogs.repsol.com/innovacion/con-la-innovacion-por-delante/