Geomicrobiología del lado oscuro

Como ya predijo Darwin, la vida en ambientes extremos, como en zonas volcánicas o salinas, es posible, y hace 20 años se descubrió que la vida en el subsuelo (como también predijo el famoso naturalista) es una realidad.

Con este descubrimiento nace la geomicrobiología (la ciencia que estudia la interacción de las bacterias con los procesos geológicos y geoquímicos ) y gracias a ella, hoy en día sabemos que la vida en el subsuelo es mucho más diversa y activa que lo que creíamos hace unos años. Se trata de información de gran importancia, ya que su conocimiento tiene aplicación en ámbitos como la astrobiología, donde permite pensar en la existencia de vida en otros cuerpos planetarios.

La semana pasada, el Centro de Tecnología Repsol, contó con la ponencia de Ricardo Amils Pibernat, Catedrático de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid y jefe de la Unidad de Microbiología Aplicada del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC). De su mano pudimos conocer sus estudios en Río Tinto, uno de los análogos de Marte, con condiciones extremadamente ácidas (ph 2.3). Tras la realización de diferentes pruebas en el subsuelo de Río Tinto, pudo descubrir la presencia de una gran diversidad de microorganismos capaces de vivir en estas condiciones extremas.

Para ello, contó con la ayuda inicial de la NASA, que colaboró en la perforación del subsuelo y los primeros estudios. Tras este proyecto lanzó, junto con un grupo de expertos, el proyecto IPBSL (Iberian Pyritic Belt Subsurface Life Detection), a través del cual han logrado determinar más aspectos de gran interés sobre el subsuelo de Río Tinto.

La ponencia de Ricardo Amils fue muy interesante para los científicos y expertos del Centro de Tecnología Repsol, ya que a través de la geomicrobiología se puede hacer bioprospección y, si los microorganismos conviven con el crudo, se puede conocer las propiedades del crudo.

Fuente: http://blogs.repsol.com/innovacion/geomicrobiologia-del-lado-oscuro/