Pequeña gran tecnología: Proyecto Sónar

Con la mil millonésima parte de un metro se pueden hacer muchas cosas, desde fibras textiles para fabricar ropa inteligente hasta desarrollar curas para enfermedades de forma mucho más precisa. Las posibilidades de la nanotecnología parecen casi infinitas, tanto como sus aplicaciones. Por eso en el Centro de Tecnología Repsol han puesto en marcha un proyecto pionero, en colaboración con instituciones tan importantes como MIT e IMDEA Nanociencia, para explorar todas las posibilidades que ofrece esta línea de investigación.

El Proyecto Sónar, así se llama, ha unido a más de cuarenta científicos para estudiar qué nanotecnologías, de las múltiples que existen, serán relevantes en el ámbito de la energía.

¿En qué estamos trabajando?

Uno de los puntos focales de Sónar es la reducción de emisiones. Entre los desafíos seleccionados por los investigadores destaca la eliminación de los óxidos de nitrógeno, a través de un nuevo concepto de catálisis, un proceso que daría un gigantesco paso hacia delante en sostenibilidad.

Sónar también trabajará en mejorar las propiedades de materiales, que se volverán más inteligentes; y en mejorar la eficiencia de placas fotovoltaicas con nanotecnología aplicada a la producción y almacenamiento de la energía solar. Y, por supuesto, los investigadores del proyecto están pensando en fórmulas para optimizar el transporte de crudo desde el yacimiento hasta, por ejemplo, el tanque de tu coche, convertido en diésel Neotech.

Nanotecnología en tu día a día

Decía el premiado científico, inventor y diseñador ruso Ivan Poupyrev —responsables del grupo de proyectos y tecnología avanzada de Google (ATAP)— que encontraba fascinante que la estructura de una prenda, por ejemplo, un vaquero, fuera tan similar a la que tienen las pantallas táctiles de smartphones o tablets. A partir de esta coincidencia, en apariencia simple, un gigante como Google decidió embarcarse en un proyecto para transformar objetos tan cotidianos como una cazadora en una superficie interactiva con la que, por ejemplo, pedir un taxi o hacerse un selfie.

La propuesta de Poupyrev y su multidisciplinar equipo es solo un ejemplo de la revolución tecnológica que está experimentando el sector textil gracias a la nanotecnología. Hay muchas más: incorporando nanopartículas de plata, se podría dotar a una camiseta del poder de eliminar bacterias y hongos, e incluso un mal olor. Si, además, se añaden diminutas porciones de sílice podría convertirse esa misma camiseta en un repelente contra cualquier líquido que lleve agua.

Esta línea de investigación no se detiene aquí: nuevos fármacos para afrontar de manera más selectiva las patologías, nanobiosensores para detectar patógenos en los alimentos, placas solares mucho más eficientes… La lista puede ser muy larga.

Fuente: http://blogs.repsol.com/innovacion/pequena-gran-tecnologia/