Preparados, listos… ¡batería recargada!

Es uno de los grandes retos para la tecnología: alargar la vida de las baterías y recargarlas rápidamente. Esta necesidad se torna aún más perentoria cuando uno está al volante de un coche eléctrico y en mitad de una carretera ¿Cómo evitarlo? Por el momento, este tipo de vehículos trabajan con eficientes baterías de litio (las mismas que utilizan nuestros teléfonos móviles), pero siempre se puede caminar a mejor.

Esa es la premisa de uno de los proyectos que forma parte de la segunda convocatoria del Programa Inspîre, impulsado desde el Centro de Tecnología Repsol: crear baterías duraderas de recarga rápida. El nombre del proyecto lo dice todo: Batería de Flujo Orgánica para vehículos eléctricos de recarga ultra-rápida con surtidores convencionales (BAFO).

Empecemos por el principio: las baterías de flujo son aquellas que almacenan la energía en fluidos químicos alojados en tanques externos en vez de almacenarlos en el interior de la pila. Dicho esto, el proyecto BAFO se ha marcado como objetivo revolucionar el uso de los electrolitos, el conductor eléctrico clave para el funcionamiento de la batería de flujo. La idea es desarrollar los componentes básicos para que la batería pueda recargarse a bordo del propio vehículo y en pocos minutos con una sencilla operación: sustituir los electrolitos agotados por electrolitos frescos recargados fuera del vehículo. Así se logra que la recarga sea más rápida y que la vida útil de la batería se prolongue.

Un gran reto por delante

TEXTO_BafoHasta el momento, las baterías de flujo no se han podido instalar en el coche eléctrico por su elevado coste de producción y, sobre todo, porque no garantizaban la suficiente autonomía. Y ¿cómo pretenden solucionarlo en BAFO? Empleando un modelo concreto de baterías de flujo, las redox. Un tipo de baterías recargables en el que la energía se almacena en dos electrolitos: uno para el compartimento positivo y el otro para el negativo. La principal diferencia con las actuales baterías de litio es que en estas baterías de flujo, los electrolitos se almacenan fuera de la batería, en unos tanques anexos.

Según los responsables del proyecto, formado por investigadores de Repsol, IMDEA Energía y la Universidad de Winsconsin, BAFO podría propiciar el diseño de baterías con una autonomía parecida a las de ion-litio actuales (entre 150 y 200 km), con un volumen y peso similares. La gran ventaja es que la vida útil podría aumentar de los 3.000 a los 5.000 ciclos profundos de carga y descarga, y el tiempo de carga podría reducirse a cinco minutos (diez como mucho) mediante una operación tan sencilla que se parece al clásico repostaje de combustible de los vehículos convencionales.

Fuente: http://blogs.repsol.com/innovacion/preparados-listos-bateria-recargada/