Seis ideas disruptivas para cambiar el mundo a mejor

Los seis finalistas de la cuarta convocatoria del Fondo de Emprendedores de la Fundación Repsol son un ejemplo de que la inspiración se encuentra en cualquier parte. Te explicamos en qué consisten estas seis ideas disruptivas dispuestas a transformar el sector energético o al menos intentarlo.

Bacterias de alto rendimiento

La reutilización de residuos para obtener biogás es una forma sostenible y eficiente de generar energía. Compuesto principalmente por metano, al igual que el gas natural, el biogás se produce mediante la degradación de desechos orgánicos. El problema es que el proceso tarda en arrancar, ya que las bacterias que descomponen los residuos deben aclimatarse a los cambios que se producen en los digestores de las plantas de tratamiento. Para solucionarlo, el proyecto BIOSTARTER pretende desarrollar cultivos de bacterias de alto rendimiento, adaptadas a cada tipo de residuo, que agilicen el inicio del proceso.

Una turbina con aires flamencos

El movimiento de las olas y de las mareas se caracteriza por producirse siempre en la misma dirección pero en sentido variable. Una peculiaridad que no pasó por alto el equipo de BIOMIVAL cuando se fijó en que los flamencos, para alimentarse, realizan un único movimiento con su peculiar pico que genera olas en dos direcciones iguales, pero en diferente sentido. Tras estudiar como “invertir” este movimiento, el resultado ha sido el prototipo de una turbina bidireccional que aumenta el aprovechamiento del vaivén de las olas en ambos sentidos para generar energía.

Menos CO2 gracias a una pinza

En concreto, a una pinza voltimétrica. Es la estrella de EFICONSUMPTION, un proyecto para aumentar la eficiencia energética en el sector industrial y edificaciones. El sistema se compone de un hardware (la pinza), que colocado en un punto del cableado eléctrico, mide parámetros de electricidad, temperatura y vibraciones; y un software que procesa dichos datos para crear modelos y recomendaciones. El resultado final: reducciones en el consumo de energía de hasta un 40% y menos emisiones de CO2.

Reciclar a lo grande

La vida útil de una pala de aerogenerador ronda los 20 años, prácticamente el tiempo que ha pasado desde que se pusieran en marcha los primeros parques eólicos en España. Eso significa que ya comienzan a retirarse muchas de las palas que han cumplido su misión. ¿Qué hacemos con ellas? Reutilizarlas, por supuesto. Ese es el objetivo del proyecto R3FIBER, que desarrolla un procedimiento para recuperar la fibra de vidrio y carbono que componen estas piezas y además generar energía eléctrica y combustibles líquidos en el proceso.

Separación de plásticas negros

El proyecto WALL-B está desarrollando un sistema que combina la inteligencia artificial y robótica avanzada para recuperar plásticos negros en las plantas de tratamiento de residuos inorgánicos. Detrás de esta idea se encuentra la empresa Sadako, que ya aplica esta tecnología en los residuos urbanos. El sistema se basa en el procesamiento de imagen para el reconocimiento y separación de estos materiales, ya que el resto de residuos inorgánicos pueden reutilizarse en procesos industriales como combustibles.

Sacando partido a los residuos (grasos)

El último de los proyectos del Fondo de Emprendedores recibe el nombre de PYROEX y su objetivo es obtener biocombustibles de segunda generación gracias a la pirolisis (la reacción que se lleva a cabo en los hornos domésticos de última generación para autolimpiarse). La materia prima son residuos de alto contenido graso procedentes de industrias agroalimentarias. El resultado, dos biocombustibles, uno líquido (bio-oil) y otro sólido (pellets), capaces de generar más del doble de energía que el residuo inicial.

Fuente: http://blogs.repsol.com/innovacion/seis-ideas-disruptivas-para-cambiar-el-mundo-a-mejor/